Mi hermana dijo que Septiembre era como un domingo muy largo. No se si cuando era alumna o profesora, lo mismo da. A mí se me va el verano y vuelvo para España. Cuantas menos horas de sol tiene el día, y más rápidos son los cambios de clima, más cerca estoy de irme. Y ya siento que ando en uno de esos domingos largos de la infancia en los que se languidecía sólo por pensar que ya estaba ahí el lunes. Día amenazante por diferentes circunstancias empezando por el madrugón.
Hoy, domingo 1 de septiembre, al pagar la última mensualidad a mi casera, me he instalado un poco en este humor. Ese decir que no a planes que hubiera aceptado hace un mes. Ese andar cansado y alimentarse de pre-cocinados. Ese nadar y guardar la ropa. Ese irse a la cama sin sueño y con cierta sensación de derrota.
Pero al mismo tiempo ese lunes (volver a España) me apetece mucho. Por muchas cosas con nombre propio y otros lugares comunes de cualquier tiempo fuera de España. Del jamón al taco bien dicho pasando por entender lo que me dicen sin tener que estar atento. Así que me encuentro con cuerpo de domingo y sin miedo al lunes. En estado de pura contradicción. En el deseo de una cosa y la contraria de lo más agradable por inevitable: se irá pasando con los días.
Hoy, domingo 1 de septiembre, al pagar la última mensualidad a mi casera, me he instalado un poco en este humor. Ese decir que no a planes que hubiera aceptado hace un mes. Ese andar cansado y alimentarse de pre-cocinados. Ese nadar y guardar la ropa. Ese irse a la cama sin sueño y con cierta sensación de derrota.
Pero al mismo tiempo ese lunes (volver a España) me apetece mucho. Por muchas cosas con nombre propio y otros lugares comunes de cualquier tiempo fuera de España. Del jamón al taco bien dicho pasando por entender lo que me dicen sin tener que estar atento. Así que me encuentro con cuerpo de domingo y sin miedo al lunes. En estado de pura contradicción. En el deseo de una cosa y la contraria de lo más agradable por inevitable: se irá pasando con los días.